Un nuevo documental sobre los casos de menores víctimas de agresión sexual por parte de religiosos católicos provocó una ola de reacciones en Polonia, con más de tres millones de visitas en internet durante las primeras horas siguientes a su publicación.
«No se lo digas a nadie» es el título de esta polémica película documental de los hermanos Sekielski, donde se narra la experiencia de varias víctimas de abusos sexuales protagonizados por curas.
Entre las víctimas se recoge el testimonio de un hombre que recuerda cómo sufrió abusos a los 12 años por parte del sacerdote Franciszek Cybula, quien fue confesor del ex presidente polaco y líder histórico de Solidaridad, Lech Walesa.
Las reacciones de la iglesia católica oscilaron entre los que pidieron disculpas «por los errores cometidos», como el primado de Polonia, Wojciech Polak, hasta quienes evitaron pronunciarse «por no haber visto el documental», como el arzobispo de Gdansk, Slawoj Glod. Por su parte, el arzobispo de Cracovia, Marek Jedraszewski, calificó la película como una forma de «hacer política depressing en foundation a mentiras».
Mientras, Lech Walesa aseguró desconocer los hechos sobre Cybula narrados en el documental y lamentó el haber tenido «malos confesores», a la vez que pidió a la jerarquía católica que actúe con decisión para abordar el problema de los abusos sexuales en el seno de la Iglesia.
El líder del partido gobernante en Polonia, la fuerza conservadora-nacionalista Ley y Justicia, Jaroslaw Kaczynski, aseguró que prepara cambios en el código penal para endurecer las penas por abuso sexual a menores: «Previsiblemente las penas aumentarán hasta los 30 años de prisión», adelantó Kaczynski, quien lanzaba este anuncio en plena campaña electoral (las elecciones europeas tendrán lugar el próximo 26 de mayo). Actualmente, el abuso sexual a menores de 15 años se castiga en Polonia con hasta twelve años de prisión.

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